Si nunca has oído hablar de la ginecología regenerativa, o te suena el nombre pero no sabes muy bien en qué consiste, es el momento de ponerte al día, sobre todo si ya has cumplido los 45 años. La razón está en el giro de 360 grados que ha dado el concepto de la menopausia, una etapa vital por la que hasta hace poco se pasaba «de puntillas y en silencio», y que actualmente es portada en los medios, tendencia en redes sociales y tema de interés social. Este hecho ha provocado que cada vez sean más las mujeres que buscan soluciones a los síntomas y problemas asociados a este proceso, con el fin de disfrutar de una mejor calidad de vida.

La ginecología regenerativa es una nueva subespecialidad de la ginecología. Consiste en aplicar diversos tratamientos médicos y quirúrgicos para restablecer el aspecto físico, la elasticidad y la funcionalidad de la vagina, la zona vulvar y el suelo pélvico. Estos problemas, que pueden presentarse en la menopausia, también pueden ser consecuencia del paso de los años, ya que el embarazo y el parto, así como el tratamiento de algunos procesos cancerosos, pueden provocar alteraciones físicas y funcionales en esas áreas. Todo ello puede dar lugar a diversos problemas, como una hiperlaxitud vaginal, incontinencia urinaria, cicatrices, prurito vulvar crónico y dolor durante las relaciones sexuales.

Para tratar estos problemas puede ayudar la fisioterapia, así como la aplicación de hidratantes y lubricantes vaginales. Pero cuando estas medidas resultan insuficientes, se puede optar por los tratamientos que ofrece la ginecología regenerativa. Su aplicación debe hacerse siempre bajo prescripción y control médico. Actualmente los más solicitados son: el láser vaginal, las infiltraciones de ácido hialurónico y la silla de estimulación magnético funcional. Otros tratamientos menos conocidos, pero que también ofrecen buenos resultados son la bioregeneración con Plasma Rico en Plaquetas (PRP) y la radiofrecuencia. A continuación, te indicamos en qué consisten y en qué casos se recomiendan especialmente:

Láser vaginal. Consiste en la aplicación de un haz de luz láser sobre la mucosa vaginal. Se puede utilizar anestesia local (en forma de pomada), aunque en la mayoría de los casos no es necesario. Su objetivo es provocar una respuesta celular que favorezca y acelere la recuperación de tejidos dañados. Se aconseja especialmente en caso de atrofia vulvovaginal, hiperlaxitud vaginal, incontinencia urinaria leve y moderada, prolapso de órganos pélvicos.

Infiltraciones de ácido hialurónico. El tratamiento de ácido hialurónico se aplica mediante pequeñas infiltraciones en la mucosa vaginal y/o en áreas de la piel de la vulva. Su aplicación estimula la síntesis de colágeno y aumenta la hidratación de la zona íntima. Su objetivo es rehidratar la piel y mucosa y estimular la producción de fibroblastos (síntesis de colágeno) en casos de sequedad y atrofia. También es posible utilizarlo para tratar cicatrices quirúrgicas.

Estimulación magnética funcional. La estimulación magnética funcional es una técnica que utiliza campos electromagnéticos de diferente intensidad para tonificar los músculos del suelo pélvico. La paciente solo tiene que sentarse sin desvestirse en un cómodo sillón conectado a un programa regulable y adaptado al tratamiento que debe aplicarse en cada caso. Puede ser útil para tratar incontinencias urinarias leves o moderadas, prolapsos leves, falta de tono vaginal tras un embarazo, parto, cirugías en el área urogenital o la menopausia.

Bioregeneración con PRP. Consiste en aplicar microinyecciones intradérmicas con Plasma Rico en Plaquetas (PRP). El plasma se obtiene a partir de una pequeña muestra de sangre de la propia paciente. La cantidad que se extrae es similar a la de una analítica normal. Resulta especialmente útil en el tratamiento de la atrofia genitourinaria de la menopausia, l dolor con el coito, palidez, acortamiento y estrechez vaginal, incontinencia de orina, disminución de libido y del orgasmo e infecciones vaginales y urinarias recurrentes.

Radiofrecuencia: La radiofrecuencia es una terapia de activación celular que estimula la formación de colágeno y elastina y aumenta el flujo sanguíneo, por lo que resulta efectivo para acelerar algunos procesos fisiológicos con fines terapéuticos. En ginecología regenerativa tiene muchas aplicaciones y ha demostrado ser eficaz parar favorecer la recuperación y la regeneración de tejidos duros y blandos, además de ejercer una acción analgésica y antiinflamatoria. Es útil en caso de atrofia vaginal, laxitud vaginal o perineal, vaginismo y dolor con las relaciones sexuales.

Si tienes algún problema de este tipo o te interesa ampliar la información sobre los tratamientos de ginecología regenerativa, consulta a un ginecólogo/a experto. También puedes pedir una visita integrativa de menopausia con nuestro equipo de Dexeus Midlife.